A medida que envejecemos, algunas tareas cotidianas se vuelven más difíciles. Subir escaleras, salir a hacer la compra o incluso desplazarse por la propia casa puede convertirse en un reto. Sin embargo, la pérdida de movilidad no tiene por qué significar el fin de la independencia. Hoy en día, existen numerosas soluciones para ayudar a las personas mayores con su movilidad. Descúbrelas aquí.
Adaptar el exterior de la vivienda primero para facilitar el acceso

A diferencia de los modelos estándar, estos dispositivos se pueden adaptar a su entorno. Ya sea que tenga una escalera recta o curva, de hormigón o metálica, una silla salvaescaleras a medida será perfecta. Este tipo de equipo hace que las entradas y salidas sean más seguras, a la vez que evita esfuerzos físicos innecesarios. Es una verdadera ganancia de independencia, especialmente para quienes no desean vivir en otro lugar que no sea su propia casa. Replantear el interior para que sea lo más accesible posible: Una vez dentro de la casa, es necesario identificar las zonas de riesgo o los obstáculos innecesarios. Empiece por retirar las alfombras resbaladizas e instalar barras de apoyo en pasillos o baños. Amplíe ciertos pasillos para que puedan pasar los andadores: recuerde que cada pequeño cambio cuenta. Se pueden considerar modificaciones más amplias, como una ducha a ras de suelo, una cocina a una altura adaptada o persianas motorizadas. Existe ayuda financiera disponible para algunos de estos proyectos, especialmente a través de la Agencia Nacional de Vivienda (Anah) o las autoridades locales. Uso de dispositivos de asistencia para la movilidad
Entre las soluciones más comunes se encuentran, por supuesto, bastones, andadores y sillas de ruedas manuales o eléctricas. Cada herramienta satisface una necesidad específica según el nivel de movilidad de la persona.
La elección del equipo dependerá de varios criterios: estabilidad, maniobrabilidad, peso, frecuencia de uso, etc. Consulte con un terapeuta ocupacional o un profesional de la salud para tomar la decisión correcta. Estas ayudas, si se eligen con cuidado, pueden devolver la confianza a alguien que temía caerse o ser una carga para sus seres queridos.
Equiparse con dispositivos conectados
Las tecnologías de asistencia están evolucionando rápidamente y ahora ofrecen soluciones discretas pero notablemente efectivas. Entre ellas, los relojes inteligentes con alertas de caídas, sensores de movimiento y botones de llamada de emergencia son cada vez más utilizados por las personas mayores y sus seres queridos.

Fomente la actividad física adecuada.
No se equivoque: la movilidad no se mantiene únicamente con el equipo. También se basa en el movimiento. Incluso con la edad, las personas mayores deben seguir moviéndose para preservar sus músculos, articulaciones y equilibrio.
Existen numerosos programas de actividad física adaptada (AAF). Estos incluyen, por ejemplo, caminatas suaves, gimnasia, yoga para personas mayores y aeróbic acuático. Estas actividades, supervisadas por profesionales, ayudan a mejorar la postura, la respiración, la coordinación e incluso el estado de ánimo. Algunos municipios o asociaciones locales ofrecen estas actividades de forma gratuita o a precios reducidos.



